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HISTORIA DEL CLUB

Hace ya más de una década nació el germen de lo que posteriormente ha sido conocido en todo el mundo como el vendaval rosa, el club de atletismo popular Ayala, las famosas camisetas rosas fucsia y negras que alegran y dan vida y color al pelotón de atletas populares en las cada vez más madrugadoras carreras dominicales madrileñas.

FOTO EQUIPO

    En septiembre de 1998 se formó en el polideportivo de Aluche, la sede de los entrenamientos, una de las 3 escuelas que Mapoma creó para promocionar el atletismo en Madrid. El entrenador era el curioso Mariano Rodríguez, el hombre de las pirámides, de los circuitos, de los cambios de ritmo por la calle 8 de la pista de atletismo. Un sevillano simpático que siempre te colaba alguna serie de más al acabar y que nos tenía a todos en ascuas cada tarde hasta que llegaba y comentaba el durísimo plan de entrenamiento que tocaba ese día.

    Un grupo de mataos ex fumadores de ex vida licenciosa formaba parte de aquel ejército de ilusos que se creían que correr un maratón era algo sencillo. Pocos quedan en el actual vendaval rosa de aquel grupo inicial que se dedicaba a desgastar el asfalto del polideportivo. Permanecen de entonces la ilusión, el compañerismo y las ganas de sufrir juntos. Afortunadamente, todos los muchachos y muchachas que se han ido incorporando posteriormente lo han hecho para mejorar el nivel atlético inicial.

    Entrenábamos los lunes y los miércoles de 7 a 9 de la tarde en el polideportivo de Aluche y durante 6 temporadas fuimos mejorando poco a poco nuestros registros en las diferentes distancias, incluido el maratón. Tan tradicionales como los 42,195 metros anuales de Mapoma eran las cenas de Navidad y la de cierre de temporada con el análisis detallado de la porra que hacíamos con las precisiones de cada uno para el maratón de Madrid.

    Junto a la importante figura del entrenador, nació también la del capitán. Nadie mejor que nuestro Daniel para mostrarnos a todos el coraje, la fuerza de voluntad, la capacidad de sufrimiento y la determinación ante los kilómetros de las series y las competiciones, ante la lluvia, el viento, el frío o el calor. El capitán nos enseñó a terminar siempre las series, a no rendirnos y a ser infatigables ante el dolor, el desaliento y las lesiones.

    Después de 6 años como la escuela de Aluche de Mapoma, decidimos independizarnos y seguir nuestro propio camino. Llegó al grupo un nuevo entrenador, el famoso vendedor de salmon (digo de Salomon), el rey de las series largas, el mister de los diez miles y hasta doce miles en pista. Con Juan Manuel Agejas, uno de los mejores
maratonianos de la historia de nuestro país, aprendimos a hacer kilómetros y kilómetros y kilómetros y kilómetros... y vueltas y vueltas y vueltas y vuelta...hasta ya no sentir las piernas.

    Pero ya en la primera temporada con el nuevo sistema de entrenamiento todos mejoramos nuestras marcas en el maratón. La dudosa calidad del ejército inicial de incapaces se convirtió en indudable calidad. Empezamos a ver cómo nuestros atletas conseguían algún dinero y trofeos en las carreras. Nuestra rubia particular Isabel, la gacela Juanjo, el marcial Teo y el siempre joven Pedro, que parece que descumple en vez de cumplir años, son algunos de los ejemplos.

    La independización de Mapoma trajo consigo las dudas sobre la nueva denominación del grupo deportivo. Y aquí surgió otra figura que ha sido clave para el nacimiento del vendaval rosa, nuestro mecenas y patrocinador Cándido Ayala, que tiene el honor (y la pasta suficiente) de dar su nombre a este grupo deportivo, el club Ayala. Cándido nos ha
surtido siempre de equipación para hacernos sentir el espíritu de grupo, que alcanza su punto culminante en la media maratón de la Latina, la que termina en la sede de nuestros entrenamientos, carrera oficial del club y que hemos corrido todos juntos varias veces para llamar la atención de lo divertido que puede llegar a ser ésto depracticar el atletismo popular.

    Gracias al patrocinio del señor Ayala, gran presidente del club, tenemos una buena cazadora de invierno, chandal y una equipación común y bastante llamativa. Dado que cada vez son más numerosos los participantes en las carreras populares, decidimos buscar nosotros una equipación propia, original, divertida y que permitiera a nuestros
familiares y amigos distinguirnos ante la avalancha milenaria de atletas.

    Dos de los miembros más ilustres y antiguos del grupo, Teo y el capitán, encontraron la fórmula en el color rosa chillón combinado con franjas laterales negras. El resultado es una indumentaria única, que permite que se nos vea tan de lejos como alcanza la vista. Porque todos sabemos lo satisfactorio que es que nos reconozcan nuestros familiares y nos animen durante las carreras.

    Al principio hubo sus dudas y algunas reticencias a lucir por las calles una camiseta rosa, pero gracias a todos nosotros no sólo se han superado posibles prejuicios, sino que ahora las llevamos con orgullo en Madrid, en las diversas carreras nacionales y hasta
internacionales. El vendaval rosa ha visitado toda la Comunidad de Madrid, ha estado en Sevilla, en San Sebastián, en Benidorm, en Ciudad Real, Guadalajara, Lisboa, Londres, Berlín, Venecia y hasta allende los mares. El mítico maratón de Nueva York también ha sido arrasado por el vendaval rosa.

    Dados los numerosos compromisos laborales de Juanma Agejas, en 2007 tuvimos que buscar un nuevo entrenador. El nuevo responsable del vendaval rosa es José Sanz, el rey de las cuestas. ¿Qué piernas se pueden permitir estar en forma sin una pretemporada llena de cuestas largas, medias y cortas? El rey de las cuestas, los arrastres, del entreno total y de las siglas en los programas de entrenamiento. Porque ahora entrenamos los martes y los jueves y porque ahora ya sabemos lo que tenemos que hacer con semanas de antelación gracias a internet...y al rey de las cuestas. Y no sólo entrenamos juntos martes y jueves en Aluche. Los más animados salen los sábados y los domingos a las 9 de la mañana desde la puerta del zoo de la Casa de Campo. Eso sí que es amar un hobby, ni que les pagaran dinero.

    Este es un breve resumen de algo más de diez años de entrenamiento, sufrimiento, zancadas y llegadas a meta juntos. Pero la historia del vendaval rosa no se podría escribir sin sus miembros, uno a uno, que han dado y dan vida a un grupo de amigos que además de hablar de tiempos y distancias, cuentan chistes, se ríen y están de
buen humor en gran parte gracias al atletismo.

   Una historia de 10 años que se ha escrito gracias a Daniel, el infatigable capitán, gracias a Juanjo, Teo, los dos Pedros, Pedro y Pedrito, Isabel, nuestros atletas más ilustres, gracias al único, el peor contador de chistes conocido, nuestro patrocinador Cándido,gracias a José el gorrilla, uno de los tipos que mejor rollo y buen humor destila, gracias a nuestro Julián, con más maratones que pelos en sus piernas, gracias a los entrañables Javier Díaz, Jorge, César, Ricardo, Carlos Carlos (la mejor voz solista a este lado del Manzanares), Agustín, Javier Losada, Conrado, Gonzalo, Goyo, Iván, Mina, Esteban, Joaquín, Alfonso, Emilio, Adolfo, Angel Medina, Angel el profe, Henar, el otro Cándido. Gracias también a Pacheco por...por...ah, sí, por tus fotografías. Gracias a todos los que han hecho posibles estos 10 años de historia y que sigamos haciendo y siendo muchos más.

JAVIER LÁZARO. Atleta y Periodista

© Club Atletismo Serigrafía Ayala
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